De las capitanías a los consejos comunales: indígenas aceptan nuevas formar de organización para conseguir recursos

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Por Morelia Morillo
Fotografías Morelia Morillo

Desde que entró en vigencia la Ley de los Consejos Comunales, formulada inicialmente en 2006 y luego modificada en 2009, las comunidades que conforman el Pueblo Pemón, como el resto de los pueblos ancestrales venezolanos, se vieron en la necesidad de ponerse al día con esta nueva forma de organización comunitaria.

La figura de los consejos comunales es válida para todo el país; esto a pesar de que, por tradición. las comunidades han sido lideradas por los caciques o capitanes y de que, en su texto, la nueva legislación admite la existencia de los grupos originarios y de la Ley Orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas (LOPCI 2005).

Los pemón son los habitantes de la Gran Sabana, el territorio más al sureste de Venezuela en la frontera con Brasil, un pueblo que tradicionalmente se organiza en comunidades es decir en grupos conformados por familias bajo el liderazgo de un capitán, un líder a quien eligen por su capacidad de conducir a su gente, su honestidad y dones para la oratoria.  Por lo vasto de su territorio, sus comunidades, a su vez, se agrupan por sectores y cada uno de los ocho sectores es coordinado por un capitán general. Adicionalmente, en 2013, los capitanes sectoriales fundaron el Consejo de Caciques Generales como una instancia de gobierno indígena con fuerza y legitimidad para relacionarse con el gobierno regional y nacional.

Hasta hace dos años, en la Gran Sabana existían 117 comunidades y 289 consejos comunales indígenas, mientras que en las comunidades más pequeñas existe al menos un consejo comunal en las más grandes se han conformado hasta nueve, tal como es el caso de Kumarakapay y Maurak. En Manak Krü hay cuatro.

El nueva panorama, sin embargo, se ha caracterizado por las numerosas rivalidades entre los capitanes y los voceros de los consejos comunales, por los retrasos y eventualmente por el fracaso de los proyectos pues mientras que los primeros siguen ejerciendo su tradicional liderazgo, los segundos se ocupan de administrar los recursos financieros otorgados por el Ejecutivo Nacional para las propuestas de interés colectivo.

Los consejos comunales, dice el artículo 2 de la Ley, en el marco constitucional de la democracia participativa y protagónica, son instancias de participación, articulación e integración entre las diversas organizaciones comunitarias, grupos sociales y los ciudadanos y ciudadanas, que permiten al pueblo organizado ejercer la gestión de las políticas públicas y proyectos orientados a responder a las necesidades y aspiraciones de las comunidades en la construcción de una sociedad de equidad y justicia social“.

“De unos años para acá, en las comunidades se cree que es buen capitán quien consigue más recursos”, nos relató Lisa Henrito, quien antes fue capitana de la comunidad de Maurak y actualmente actúa como asesora del Consejo de Caciques Generales. “Los consejos comunales son una buenas idea, si uno los sabe trabajar. La raíz del conflicto es el hecho de que los consejos comunales manejan plata y las capitanías no”, precisó. “¨Se han creado liderazgos paralelos a partir de la posesión de recursos (…) En otras comunidades, distintas a la de ella, los consejos comunales son llevados por quienes desean hacerle la guerra al capitán”.

Una experiencia desafortunada se dio en Waiparú, una comunidad ubicada en el Sector Siete del Pueblo Pemón. En el proceso de otorgamiento de la titularidad territorial del Sector Siete, que se formalizó en 2013, el Gobierno aprobó 2, 5 millones de bolívares a nombre del Consejo Comunal Buena Vista de Waiparú. El monto debió cubrir la adquisición de dos lanchones, motores fue de borda y la construcción de un PDVAl, un centro de abastecimiento con productos a precios controlados. No obstante, el capitán general del Sector Siete no puedo acceder al dinero que salió a nombre del consejo comunal y el monto terminó congelado y devaluado.

“El problema es que, según sus lineamientos, los consejos comunales deben rendir cuentas al gobierno”¨, dijo Henrito. Siendo así queda a un lado la capitanía. Formalmente, la Ley indica (en su artículo 20) que los consejos comunales deben registrarse y presentar sus estatutos ante la Comisión Local Presidencial del Poder Popular y rendir cuentas (según su artículo 22) ante el Fondo Nacional de los Consejos Comunales.

No obstante, algunas comunidades han compaginado la nueva figura con su tradición y así han logrado salir adelante. Henrito contó que, en Maurak, a pesar de que existen nueve consejos comunales, la experiencia ha sido exitosa debido a que el capitán ejerce como  coordinador y contralor de las nueve organizaciones y esto les ha permitido adelantar proyectos de importancia como la auto construcción de casas con materiales suministrados a través de Misión Vivienda, uno de los programas de empoderamiento y mejoramiento social más importantes del actual gobierno venezolano.

Puntualmente, los miembros del Consejo Comunal El Moriche, que forma parte de Maurak, incluyeron en sus estatutos que la Capitanía de Maurak puede disolver su consejo comunal por malversación de fondos, por pasar por encima de la autoridad de la Capitanía y por generar problemas que perjudiquen a la comunidad en su conjunto.

Divizay Delfino, quien fue capitana de la comunidad de Inawai, expresó que si bien hay comunidades en donde la nueva forma de organización ha funcionado, “en la mayoría de los casos, en donde el vocero principal del consejo comunal no es el capitán, prácticamente ha disminuido la función del capitán, que es ad honorem” y la situación se complica aún más cuando en una comunidad existe tan sólo un consejo comunal.

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Recordó que el propósito de un capitán o capitana debe ser “organizar la comunidad en función de que se mantenga la cultura, en función de la resistencia indígena”.

Por tanto, ella cree que lo importante es que quienes ejercen desde cada instancia de organización tengan claros sus alcances y objetivos. El capitán debe cohesionar a su gente, al tiempo que los voceros de los consejos comunales deben asumir la realización, financiamiento y ejecución de los proyectos de interés común.

En el sitio web de la organización Atención Ambiental y Azul Ambientalista, se encuentra publicada una entrevista a Luisbi Portillo, de la asociación Civil Homo et Natura.

“Las organizaciones indígenas tradicionales en el país, de ámbito local, regional o nacional vienen siendo sustituidas aceleradamente por los Consejos Comunales, y los líderes indígenas de las comunidades, llámense Caciques o Capitanes, vienen perdiendo fuerzas.

La autonomía indígenas pierde fuerza por una estructura de Estado regida por una ley, un presupuesto y adscrita a una instancia de Estado que lo absorbe y controla”, dice Portillo.

Mientras que el sitio de la Sala de Batalla Social Puertas al Mercosur, conformada por una serie de organizaciones de estrecha vinculación con el oficialismo en la Gran Sabana se argumenta que “Las comunidades indígenas ya estaban trabajando comunitariamente de manera oral, no escrita y ahora que los indígenas vieron la Ley escrita de los Consejos Comunales se dieron cuenta que esta Ley es como una copia de sus costumbres.

Desde siempre, los indígenas se han organizado comunitariamente pero no contaban con los recursos para auto-desarrollarse y enfrentar la modernidad que llega de diversas maneras a sus comunidades. Ahora con la nueva Ley Orgánica de Consejos Comunales cuentan con el apoyo de los recursos de la Nación Venezolana para realizar sus proyectos y empoderarse en nuestro mundo actual”, se lee.

En todo caso, las claves acerca de este tema apuntan a la importancia de que el liderazgo, dentro de las comunidades indígenas, siga recayendo sobre el capitán o capitana, quien debe coordinar y supervisar todos los proyectos en los que se involucre su grupo, cohesionar a su gente y velar porque se preserve su identidad.

Una funcionaria de una institución del Estado con importante presencia en la zona y especialmente vinculada a la formulación y acompañamiento de proyectos comunitarios, nos aseguró que el protocolo de trabajo contempla que la primera voz dentro de las comunidades indígenas la tiene la Capitanía y luego, para el tratamiento de temas específicos, se abordan los “grupos de interés”, entre ellos los consejos comunales y sus diferentes comités de ambiente, salud, educación, etc. “Y cuando son proyectos de envergadura, como el de la titularidad de la tierra, se habla con la Capitanía General”.

“¨Pero claro, las capitanías son el centro de movimiento, el bastión de liderazgo, mientras que a los consejos comunales los ven como una forma de conseguir recursos (…) La clave es que se coordine, que ellos se sientan respetados”.